Christopher
Pizarro
Diseño de producto y servicios

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Investigación de servicio — Diseño de servicios · Diseño de producto

Sector juego y hospitalidad

El mapa

Me pidieron unificar veintiún sistemas. Devolví el recorrido del invitado.

Entré como diseñador de servicios en un casino con sala física y operación online. Mi primer encargo vino del área de arquitectura digital: querían fusionar las herramientas de la sala, cerradas y en servidores propios, con la plataforma del canal online, en la nube. El pedido llegó escrito en lenguaje de arquitectura, y lo primero que hice fue preguntar qué necesitaban de verdad.

Veintiún sistemas repartidos entre servidores propios, nube y herramientas externas, sin capa común entre ellos

El encargo

Veintiún sistemas operando en paralelo, sin integración efectiva.

Control de acceso, dos CRM distintos, afiliación, contratos, encuestas, premios, canje de regalos, taxis, reclamos, aforo, mesas, puntos, pedidos en sala. Veintiuno, conviviendo. Unos en servidores propios, otros en la nube de la plataforma online, y varios sin hablarse entre sí.

El pedido venía bien hecho y bien argumentado: un modelo de arquitectura por capas, microservicios, motor de reglas, almacén de datos y una lista de beneficios esperados en coste y agilidad de desarrollo. Todo correcto. Y todo escrito desde los sistemas hacia fuera.

Cliente

Sector juego y hospitalidad

Periodo

2025

Mi rol

Diseñador de servicios

Alcance

Seis momentos del recorrido del invitado y los sistemas que los sostienen

Entregables

Service blueprint, journey map e informe con recomendaciones

21

  1. Sistemas operando en paralelo, entre servidores propios y nube.

    Según el inventario de aplicaciones de la propia casa.

El punto de partida

Nadie me pidió mirar la sala. Me pidieron un diagrama.

Lo que pregunté primero

Qué necesitan saber, y para decidir qué.

La respuesta fue que querían entender la situación actual. Pero al preguntar por ella, resultó que tampoco la tenían clara: existía el inventario de aplicaciones y existía la presentación, y entre las dos cosas faltaba lo que ocurre cuando alguien entra por la puerta.

Propuse investigar ese estado actual desde otro sitio. No desde los sistemas, sino desde quien los usa. Qué hace un ejecutivo cuando llega un invitado nuevo, qué pantallas abre, qué tiene que escribir dos veces, qué resuelve por su cuenta cuando la herramienta no llega.

La tesis con la que trabajé

Cuando la experiencia del colaborador fluye, la del invitado también.

El método

Cuatro meses entre la documentación y la sala.

Revisión documental de la matriz de procesos, observación de campo en horario de operación y entrevistas a quienes sostienen el servicio: jefes de área, supervisores de zona y asistentes de servicio.

Con eso construí un service blueprint del estado actual y un journey map del escenario deseado, organizados en los seis momentos por los que pasa un invitado.

El recorrido

Seis momentos, y un dolor distinto en cada uno.

01

Ingreso

La mayor concentración de verificaciones manuales de todo el recorrido. El control es preciso, pero depende de la interpretación humana.

02

Afiliación

Tres sistemas a la vez, sin integración entre ellos. Registros duplicados y alta carga cognitiva para quien atiende.

03

Digitalización

El puente entre la sala y el canal online. Doble registro, y ninguna métrica de cuántos invitados lo completan.

04

Caja

Huella biométrica para pagar con tarjeta, y otra vez si cambias de tarjeta. Terminales separados por moneda que confunden al personal.

05

Juego y servicio

El corazón de la visita, y el único momento sin visión centralizada de quién es el invitado que tienes delante.

06

Salida

Sin protocolo de cierre, sin registro posterior y sin forma de recoger lo que el invitado se lleva pensando.

Los seis momentos del recorrido con treinta y seis dolores operativos y los tres puntos donde falla el documento extranjero
Treinta y seis dolores operativos repartidos en seis momentos. Los tres primeros se rompen con un documento extranjero. Reconstrucción propia del blueprint.

El hilo que atraviesa los seis

Todo el sistema está construido para un solo tipo de documento.

El lector de la puerta valida el documento nacional contra una base de datos y devuelve un color: admitido, observado o rechazado. Funciona bien y es rápido.

Con un pasaporte o con el documento de un país vecino, no funciona. Entonces el personal comprueba a mano, desde un móvil, contra una hoja de cálculo compartida. Y si ahí no aparece la verificación, escala por un grupo de mensajería con una foto del documento.

El sistema de afiliación tiene la misma limitación: no puede registrar a un invitado con documento extranjero. Así que ese invitado no se escanea, no genera la alerta de que ha llegado alguien nuevo, nadie se acerca a darle la bienvenida y no se le puede afiliar. A partir de las once de la noche, cuando llegan grupos de fuera, se forman colas.

Nadie tenía el dato de qué porcentaje de invitados llega con documento extranjero, porque el sistema que los contaría es justamente el que no puede registrarlos.

Donde el sistema no llega, llegan una hoja de cálculo y un grupo de mensajería.

El sistema paralelo

La operación había construido su propia infraestructura para compensar la que tenía.

Los once grupos de mensajería no eran un atajo puntual. Eran la forma en que el equipo dejaba constancia de su trabajo, coordinaba la atención y se pasaba la información entre turnos.

Una de las personas entrevistadas lo resumió mejor que yo: «la información no se almacena en un lugar seguro y se pierde dentro de la conversación».

11

  1. Grupos de mensajería en uso para coordinar la atención en sala.

    Ninguno de ellos deja un registro consultable después del turno.

Lo había mapeado desde el lado del colaborador. Faltaba cruzar la puerta.

Mi visita como invitado nuevo

Fui una noche como invitado nuevo, con tres amigos que nunca habían pisado un casino.

Lo hice para entender de primera mano lo que estaba mapeando desde el lado del colaborador.

Nos pidieron el documento en la puerta y nos lo volvieron a pedir dos metros después. Nos separaron en dos grupos. Nos pidieron nombre, teléfono, correo y domicilio sin explicar para qué, hasta que una de nosotros preguntó. Firmamos un contrato en una tablet sin leerlo, porque era largo y queríamos entrar. Nos dieron una tarjeta de socio que parecía un medio de pago y solo acumulaba puntos.

Iba con cincuenta soles para jugar en la sala. Acabé poniendo treinta en el canal online, convencido por una promoción que entendí como saldo para las máquinas de la sala y resultó ser para las del canal digital. A la sala llegaron veinte.

El trato del personal fue amable en todo momento. Y la cortesía, que se pide desde la pantalla de la propia máquina, llegó en un minuto pese al stock limitado: el tramo más rápido de la noche fue justamente el que tiene un camino definido de principio a fin.

Línea de tiempo de una visita de sesenta y cinco minutos: cuarenta de trámite y veinticinco de juego
Reconstrucción propia de la secuencia, a partir de las horas que anoté esa noche.

Cuarenta minutos de trámite para veinticinco de juego. La cortesía tardó un minuto.

La tensión de fondo

Con un invitado nuevo solo hay una oportunidad, y no se le puede clasificar en la puerta.

Los objetivos del negocio priorizan la rentabilidad por invitado. Es legítimo y tiene números detrás: un casino sabe cuánto deja cada tipo de jugador y organiza su atención en consecuencia.

El problema aparece con quien entra por primera vez. Esa noche, los cuatro que entramos no éramos clientes de poco valor: éramos desconocidos. Y como nos fuimos a los sesenta y cinco minutos, nadie llegó a saberlo.

No se puede medir el valor de los invitados que se pierden, porque se pierden antes de medirlos.

Qué aprendí

Un encargo escrito en lenguaje de sistemas se puede contestar en lenguaje de sistemas, y entonces no sirve de nada.

Podría haber entregado el diagrama que me pidieron. Habría sido correcto, lo habrían aprobado y no habría cambiado nada, porque el problema no estaba en cómo se conectan las piezas sino en qué le pasa a alguien que entra por la puerta un martes a las once y media.

También aprendí que una investigación cualitativa solo mueve una decisión cuando engancha con la economía del negocio. La mía probaba la fricción, pero no su coste, y esa es la pregunta que dejé abierta: cuántos de los que se van en una hora habrían valido algo si esa hora hubiera ido bien.

Y aprendí que un informe no es el final. El valor de este trabajo no estuvo en entregarlo, sino en que me dejó el mapa con el que leo desde entonces la medición continua que hacen otras áreas: cuando un indicador baja, sé en qué punto del recorrido mirar, y cuándo hace falta abrir una investigación cualitativa porque el número señala el problema pero no lo explica.

Información

Cliente

Sector juego y hospitalidad · casino con sala física y canal online

Año

2025

Mi rol

Diseñador de servicios. Investigación, mapeo y recomendaciones

Alcance

Seis momentos del recorrido del invitado y los veintiún sistemas que los sostienen

Método

Revisión documental, observación de campo en horario de operación y entrevistas a jefes de área, supervisores de zona y asistentes de servicio

Entregables

Service blueprint del estado actual, journey map del escenario deseado e informe con recomendaciones

Disciplina

Diseño de servicios · Diseño de producto

Caso anonimizado por acuerdo de confidencialidad. No aparecen la marca, los nombres reales de los sistemas ni capturas de producto. Las tres gráficas son reconstrucciones propias de mis entregables, no capturas de ellos.

Siguiente proyecto

Pedir costaba más que levantar la mano

Tres hipótesis del negocio sobre por qué el invitado no pedía desde la pantalla, y las tres hablaban del invitado. Quince entrevistas en sala para demostrar que el problema era el sistema, y ocho mejoras que pasaron a implantación por fases.