Nombrar
El casino sabía cuánto jugaba cada invitado. En la sala, nadie sabía a quién tenía delante.
Mi trabajo está en el canal físico de un casino: acompaño turnos a distintas horas y entrevisto a quienes atienden la sala. De ahí salieron cinco estados de relación que la operación distinguía pero no sabía nombrar, una prueba de concepto para registrarlos sin cambiar de herramienta y una recomendación para que ese dato deje de vivir en un chat.

El punto de partida
El casino medía el juego. No medía la relación.
Había una segmentación de comportamiento hecha por el equipo de analítica y una medición continua de satisfacción a cargo del área de experiencia de cliente.
Lo que faltaba era lo que ocurre en la sala: qué sabe de un invitado la persona que se le acerca, en el segundo en que se le acerca. Esa información no estaba en ningún sistema. Estaba en la memoria del colaborador y en once grupos de mensajería.
Cliente
Sector juego y hospitalidad
Periodo
2025 — 2026
Mi rol
Diseñador de servicios
Alcance
Investigación en sala, cinco estados de relación, prueba de concepto de registro y recomendación de una visión de 360 grados
De otras áreas
La segmentación de comportamiento y la medición continua de satisfacción
La ficha decía cuánto juega un invitado. No decía si el casino lo conoce.
Lo que vi en la sala
Cuatro invitados que no pasan la tarjeta, y el sistema no sabe diferenciarlos.
En la observación aparecía una y otra vez. Invitados que juegan fuerte y no pasan la tarjeta. Invitados que la tienen y se olvidan de usarla. Invitados que no la quieren porque creen que influye en su juego o en sus premios. Invitados que no quieren dejar ningún rastro de que estuvieron ahí.
La operación los distinguía perfectamente, y lo hacía de memoria. Un asistente sabe quién es cada uno porque lleva meses viéndolos. Ese conocimiento se va con él cuando cambia de turno, y desaparece del todo cuando cambia de trabajo.
La situación actual es como intentar pescar de noche sin linterna: dependemos de atrapar a los clientes con las manos para luego reducirlos a simples números.
De 90 % a 40 %
Cayó la satisfacción en sala entre julio y diciembre.
Según la medición del área de experiencia de cliente. El equipo sabe atender; lo que no tiene son las herramientas para mantener ese nivel bajo presión.

Los cinco estados
Les puse nombre y color para que se pudieran decir en voz alta.
Fidelizado, Desconectado, Receloso, Indiferente y Anónimo. Cinco estados, un color para cada uno y tres marcas de registro: conectado, no conectado y no registrado.
No es una taxonomía académica. Es vocabulario operativo: lo que un asistente necesita poder decir por radio o escribir en un mensaje sin pararse a explicarlo. Y es la pieza que convierte una intuición acumulada en algo que se puede contar.
Puesta a prueba
Un código de color hay que recordarlo. Una línea escrita, no.
Puse los cinco estados a prueba con dos asistentes de sala, en un card sorting que moderé yo: cinco colores, cinco descripciones de invitado, y que los emparejaran.
Uno de ellos acertó el orden a la primera. Cuando le pregunté si estaba seguro, lo cambió. Al acabar el tiempo, los dos coincidían en uno solo: naranja para el receloso.
Después les enseñé la estructura del mensaje, con el color escrito junto a la máquina, el importe y la marca de registro. Ahí no hubo resistencia: les pareció más ordenado para usarlo en sala.
La prueba de concepto
Si la información vive en un chat, que al menos tenga campos.
La operación coordinaba la sala con once grupos de mensajería. Sustituirlos no estaba sobre la mesa, así que probé algo más barato: que el mensaje de siempre tuviera una estructura fija, con la máquina, el importe del tiro, el estado de relación por color, la observación, la marca de registro y la hora.
Cronometré a dos asistentes de sala escribiendo las dos versiones, en enero de 2026. Diecinueve coma ochenta y cuatro segundos la de siempre. Diecinueve coma setenta la nueva. Con la segunda asistente, el mismo resultado.

Qué hice con ese resultado
Lo presenté tal cual, porque el número que no sale es también un hallazgo.
Catorce centésimas de diferencia no son una mejora de productividad y habría sido fácil redondearlo hacia arriba. Lo que el ejercicio demuestra es otra cosa: que estructurar el mensaje no le cuesta nada al colaborador, y que el coste cero era justamente el argumento que hacía falta.
A partir de ahí la conversación deja de ser «cambiemos la herramienta» y pasa a ser «la misma herramienta, escrita de forma que se pueda contar, filtrar y seguir».
La recomendación
Un mensaje con campos se puede automatizar. Una conversación, no.
Esa es la consecuencia práctica de la prueba. Si el mensaje tiene una estructura fija, deja de ser una conversación y pasa a ser un dato, y un dato se puede mover solo: del grupo de mensajería a una herramienta de integración como Make, y de ahí al CRM.
Lo propuse como una visión de 360 grados del invitado: la información de la sala unificada, el estado de relación reconocible en el momento y las tareas repetitivas automatizadas, para que el equipo dedique el tiempo a atender y no a registrar.
Es la misma idea que atraviesa todo el trabajo. El conocimiento que hoy vive en la memoria del asistente y se va con él cuando cambia de turno, puesto en un sitio donde se queda.
Qué aprendí
Un número que no sale también es un resultado.
Las catorce centésimas de la prueba de concepto podrían haberse quedado fuera de la presentación sin que nadie lo notara. Dejarlas dentro, y explicar por qué el resultado nulo era la buena noticia, fue lo que hizo que la propuesta se tomara en serio.
Información
Cliente
Sector juego y hospitalidad · casino con sala física y canal online
Periodo
De agosto de 2025 a 2026
Mi rol
Diseñador de servicios. Investigación en sala, diagnóstico y recomendación
Investigación
Shadowing con los equipos de sala en turnos de distintas horas · entrevistas a los roles que sostienen la operación · observación del comportamiento en sala durante la operación · card sorting y prueba cronometrada con dos asistentes
Entregables
Cinco estados de relación del invitado validados con card sorting, prueba de concepto para el registro en sala y recomendación de una visión de 360 grados
De otras áreas
La segmentación de comportamiento del invitado la hace el equipo de analítica y la medición continua de satisfacción el área de experiencia de cliente. Las uso como contexto, no son trabajo mío
Disciplina
Diseño de servicios · Investigación · Diseño de producto
Caso anonimizado por acuerdo de confidencialidad. No aparecen la marca, los nombres reales de los sistemas ni capturas de producto, y los nombres de invitados y colaboradores se han sustituido por su puesto. Las tres gráficas son reconstrucciones propias de mis entregables, no capturas de ellos.
Siguiente proyecto
Quién vuelve y por qué
El invitado nuevo solo tiene una oportunidad de entender el programa. Un pase de bienvenida que funciona con lo que el casino ya daba, y un piloto de treinta días para saber si sirve.